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Publicado por Activado Jun 23, 2015 en Blog

Alabado seas

Alabado seas

en el contexto de la Revolución Industrial del siglo XVIII, de la Revolución de Octubre de 1917 y de la Revolución ambiental de hoy

 

              Mons. CARLOS SANCHEZ  TORRES                                                                                                    Director de la ESPAC

San Francisco compuso su cántico del Hermano Sol, conocido también como Cántico de las Criaturas, en la primavera de 1225 durante su convalecencia en San Damián. El cántico comprende tres secciones: una alabanza a Dios por las criaturas (el sol, la luna, las estrellas, el viento, el agua, el fuego y la tierra); una alabanza por los que perdonan por amor de Dios escrita en el palacio arzobispal de Asís; y una alabanza por la Hermana Muerte, escrita en la Porciúncula poco tiempo antes de morir el 3 de octubre de 1226.

Desde entonces la Orden franciscana conserva estos escritos entre los más valiosos del acerbo teológico y espiritual de su carisma. El Papa Francisco quien, para su pontificado tomó este nombre como paradigma de su misión universal en la Cátedra de San Pedro, acaba de impactar al mundo con la publicación de su encíclica Laudato Si, referente al cuidado que debemos tener por nuestra casa, es decir por el ecosistema de los seres vivientes que se degrada cada día más, con consecuencias de destrucción y de muerte.

Por su contenido, Laudato si es una encíclica que se sitúa dentro de los pronunciamientos oficiales del Papa sobre temas sociales. A 124 años de distancia entre la Rerum Novarum (León XIII, 15-05-1891) y Laudato Si (Francisco, 24-05-2015) los Papas han publicado otras once encíclicas que constituyen el contenido del Magisterio de la Iglesia en materia social. Todo comenzó cuando Europa y el mundo sufrían los destructores efectos de la Revolución Industrial. Entonces, el Papa León XIII publicó su encíclica Rerum Novarum con la que definió la posición de la Iglesia frente a la lucha existente entre las radicales opciones del socialismo y del liberalismo. Y, ahora, cuando el mundo entero sufre los destructores efectos del “calentamiento global”, el Papa Francisco publica su encíclica Laudato Si con la que define la posición de la Iglesia frente a uno de los problemas sociales que más aquejan hoy a la humanidad y al mundo. Dentro de la distancia de las dos encíclicas, diez más han sido dirigidas a los obispos, a los creyentes y a todas las personas de buena voluntad. En su conjunto estas encíclicas, con la Constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, conforman el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia”.

La Rerum Novarum fue publicada cuando el clima laboral y las relaciones obrero patronales se encontraban en un estado de recalentamiento tal que Europa estalló como una olla a presión con enfrentamientos laborales, dejando tras de sí ríos de sangre y provocando la revolución bolchevique del 25 de octubre de 1917. La lectura de “Laudato Si” dentro del magisterio social de la Iglesia, me lleva a pensar que de la revolución industrial del siglo XVIII y de la revolución de octubre que dio origen a la revolución bolchevique en Rusia, procede también, la revolución ambiental de nuestros días y, consiguientemente la razón de ser de esta encíclica.

A mediados del siglo XVIII, la Revolución Industrial, iniciada en Inglaterra, había llevado a los capitalistas a enriquecerse sin medida, mientras en otros países se atizaba la hoguera de la revolución marxista-leninista con la encarnizada lucha entre capitalismo y proletariado, lucha que sigue azotando a ciertos sectores del mundo opuestos a la enseñanza social de la Iglesia. Los bolcheviques rusos, levantados en armas contra el Gobierno de los Zares, tomaron el poder proclamando “la dictadura del proletariado” y estableciendo el régimen socialista soviético. Conocemos bien los desastres derivados de la Revolución Industrial y de la Revolución de Octubre porque, de una o de otra manera, todos cargamos parte del peso de sus desastres, pero falta aún mucho trecho para que el mundo capitalista y la sociedad de consumo reconozcan los desastres de la “revolución ambiental” que denuncia el Papa Francisco en Laudato Si.

Desde 1970 se viene hablando de esta revolución, con diferentes nombres tales como calentamiento global, cambio climático, polución ambiental, degradación de la biodiversidad, efecto invernadero y otros nombres procedentes de la revolución industrial y de la revolución de octubre. El hecho es que, durante los últimos cuarenta años la humanidad viene siendo víctima de los impactos del “Cambio Climático”, no sólo sobre la temperatura ambiental, sino sobre el agua, los seres vivos, los seres humanos y el medio ambiente.

Efectos negativos sobre el agua. Los seres vivos (vegetales, animales y humanos) están sufriendo los desastres causados por el aumento de las descargas primaverales de los glaciares; por el aumento de las temperaturas de lagos y ríos en algunas regiones, lo que afecta a la estructura térmica del ambiente y a la calidad del agua; estamos sufriendo por la acidez de los océanos debido a la absorción de “gases de invernadero” y de carbono, generado por el consumo de combustibles fósiles tales como el petróleo y el carbón en la industria moderna.

Efectos sobre los seres vivos. El adelanto en los ciclos de las estaciones, viene también adelantando los procesos de floración, la migración de las aves y sus procesos de reproducción, con consecuencia muy dañosas para el Planeta; las variaciones en el desplazamiento de ciertas especies hacia las regiones ártica y antártica; la maduración temprana de las cosechas a consecuencia del alargamiento de las estaciones; la alteración en el volumen de algas marinas, de plancton y de peces en los océanos, la migración temprana de los peces en los ríos y los cambios en estas migraciones con sus consecuencias dañosas para la calidad de vida y la economía, son efecto de los daños causados por el hombre al medio ambiente.

Efectos sobre los seres humanos. El aumento de la mortalidad debido al calentamiento global; el incremento de enfermedades desconocidas e infecciones en diversas áreas del Planeta, el polen causa de tantas alergias en el hemisferio norte, las plagas que se multiplican a diario causando multitud de infecciones y muertes, la malnutrición debida a las sequías y al desequilibrio de las cosechas; el aumento de enfermedades, de muertes y de daños a causa de las insoportables olas de calor en el verano; el incremento de las inundaciones, huracanes y tormentas; los incendios de los bosques y las sequías en los campos; el aumento de las enfermedades diarreicas por contaminación del agua con insecticidas y desechos urbanos, son algunos de los muchos males que el ser humano viene sufriendo a causa de los atentados contra el medio ambiente tales como el consumismo capitalista y los deshechos de experimentos atómicos han convertido al mundo en un botadero de basuras.

Riesgos a corto plazo

Avalanchas sobre poblaciones de zonas montañosas debido al desprendimiento de glaciares, desbordamiento de lagos y represamientos de agua; inundaciones que cobran cada día más vidas de humanos, de animales de vegetales; la reducción del tiempo de crecimiento de personas y animales, y maduración temprana de la agricultura son efectos nocivos de la contaminación ambiental; el aumento del nivel del mar con la consiguiente pérdida de manglares, humedales costeros y viviendas; el incremento de las sequías y la duración de las mismas; el mayor número de inundaciones resultado de las intensas lluvias; el agotamiento de los ecosistemas incapaces de absorber CO2 en las ciudades, y sus consiguientes efectos sobre la naturaleza; la desaparición de zonas costeras debido al aumento del nivel de los océanos y de los mares. Todos éstos y muchos más son males que destruyen vidas y riquezas naturales y económicas.

Se dice que, debido a los cambios en el sistema climático de la Tierra, las aguas del Pacífico se han venido calentando hasta provocar el descongelamiento del casco polar antártico con riesgos muy graves para las poblaciones costeras y continentales, como el fenómenos del niño y el fenómeno de la niña en la región andina; el aumento de la frecuencia de los huracanes que azotan cada año, con más frecuencia, al hemisferio norte. Se habla también del aumento del nivel del mar con el posible hundimiento de ciudades costeras. Ante estos y otros males generalizados, el Papa convoca a los católicos y a la humanidad en general a una conversión ambiental y a un cambio de paradigma vital insistiendo en que, el mensaje de “Laudato Si” se conjugue con las políticas medioambientales de las Naciones Unidas y de los diferentes Gobiernos. Con este mensaje dirigido a la Humanidad, el Papa sitúa los aspectos sociales del cambio climático “en el centro del debate” que sobre este tema promueve la ONU y otros organismos políticos y económicos; busca que todos salgamos al paso de la vulnerabilidad de los más pobres adoptando nuevos y sostenibles paradigmas de desarrollo y de consumo. Para ello el Papa insta a los jefes de Estado a tener el valor necesario para llegar a un nuevo y ambicioso acuerdo mundial sobre el cambio climático. Asimismo, pide a todos los ciudadanos participar en la construcción de un mundo más equitativo y más justo. Subraya que el cambio climático no es un problema científico o tecnológico, sino una amenaza para la justicia y la paz. Su llamada al sentido de la justicia y a la necesidad de solidaridad entre países nos recuerda a todos que solo tenemos un planeta que hay que cuidar porque es la casa de todos los vivientes. Todos los Estados están en un mismo barco, y cada uno navega con sus propios recursos y capacidades.

La lectura inicial de esta encíclica en el contexto de la ESPAC suscita tres preguntas que los catequistas, guiados por el Catecismo de la Iglesia Católica (Números 282 a 289) y el Módulo ESPAC 4.9 Cuarto Encuentro, sabrán responder en desempeño de su misión de anunciar el Evangelio, enseñarlo y hacer discípulos de Jesucristo:

 

  • ¿Qué pensó Dios de mi cuando me situó en el mundo como su obra predilecta para cuidar lo que Él hizo bien? (CIC 377 a 379)
  • ¿Cómo darle una dimensión de fe a mis relaciones, dentro del ecosistema vital del ser humano, sabiendo que Dios me quiso señor, dueño y responsable de la Creación; hermano de los demás seres humanos e hijo suyo, semejante a Él?
  • ¿Cuáles son mis responsabilidades frente al cuidado del mundo?

 

El catequista podrá concluir su exposición con el Canto de las criaturas de San Francisco o el Canto de Piero sobre la Creación

 

Todo era frío, sin vida y tenebroso,
cuando de pronto se oyó la voz de Dios,
la luz rasgó con un trueno las tinieblas
y el mundo entonces de la nada surgió

Nace el universo, la tierra soleada
risa de alborada, de la Creación,
espigas que ondulan, sabia que se agita,
seres que se invitan a alabar a Dios.

Por eso hay que cantar, aleluya,
por eso hay que cantar, aleluya,
por eso hay que cantar, aleluya
aleluya, aleluya, aleluya. 

Al crear la vaca, Dios hizo la leche,
hizo el dulce de leche, todo lo hizo bien.
Crea el firmamento, pone en el la luna
hizo media luna, todo lo hizo bien.

Crea Dios las aguas, frescas y muy anchas,
para hacer la plancha y poder nadar.
Dios crea ballenas, crea mojarritas
que en las lagunitas se pueden pescar.

Al crear a Eva, crea Dios las madres
obra formidable, todo lo hizo bien.
Cuantos seres brincan ante nuestra vista,
todo es una pista para hallarlo a Él.