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Publicado por Activado Oct 26, 2015 en Blog, Destacado

DESPERTAR RELIGIOSO DE UN CREYENTE

DESPERTAR RELIGIOSO DE UN CREYENTE

NUEVE MOMENTOS PSICOEVOLUTIVOS

EN EL PROCESO DE INICIACIÓN CRISTIANA DE NIÑOS ENTRE

0 Y 12 AÑOS

“Dios creo al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó” (Gn 1,27). El deseo de Dios está inscrito en el corazón de todo hombre y de toda mujer. Dios no cesa de atraernos hacia sí; solo en Él encontramos la verdad y la dicha que no dejamos de buscar. Dios es amor infinito y, al crearnos, nos dio una capacidad infinita de amar y ser amados. Desde nuestro nacimiento hasta la muerte, tendremos hambre insaciable de amor hasta cuando descansemos en la posesión del Buen Supremo. Hay algo divino en todo hombre y en toda mujer: llevamos dentro la capacidad de establecer con Dios una relación de amor que Él y nosotros llamamos “Alianza”. Para ser fieles a esta alianza, la fe nos permite acoger el don del amor hasta lograr la plena felicidad que anhelamos. Pero antes hay que despertar al amor a Dios dormido en nuestro corazón y la fe que está en semilla, si queremos lograr la felicidad que no cesamos de buscar.

Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para despertar a la fe:

Un momento decisivo es aquel en que el niño recibe de sus padres y de sus familiares las primeras manifestaciones de amor que son ya una revelación del amor del Padre celestial, hacia el cual se dirige el niño desde las primeras palpitaciones de su corazón. Las tiernas oraciones que el niño comienza a balbucear, son el comienzo del diálogo de amor con el Dios escondido, cuya palabra pronto comenzará a escuchar” (CT 36).

Desde su gestación en el seno materno, el niño tiene necesidad de sentir la presencia del amor. La ternura de la madre es para el niño tan importante como los cuidados materiales que le prodiga durante la gestación, el nacimiento y el primer grito de felicidad fuera del mundo del encierro. El afecto maternal permite al niño ir afianzando su necesidad de amor. Espontáneamente, los padres buscan lo mejor para su niño y, desde muy pronto, se esfuerzan por favorecer su relación con Dios.

Los padres, los primeros educadores de la fe de sus hijos.

La Iglesia no cesa de llamar a los esposos a tomar conciencia de que son ellos los primero responsables del despertar religioso de sus hijos. La Exhortación apostólica Familiaris Consortio expresa la relación íntima que existe entre matrimonio y misión educativa de los padres. Esta misión está enraizada en su participación en la obra creadora de Dios, tiene su origen en el sacramento del matrimonio y que confía a los padres el encargo de transmitir la fe a sus hijos, en unión con la Iglesia.

Diversidad de situaciones:

  • padres divorciados y vueltos a casar o no,
  • padres solteros,
  • padres casados civilmente,
  • padres que viven en unión libre,
  • padres de los cuales uno solo es creyente,
  • padres con religiones diferentes
  • padres del mismo sexo.

Estos padres nunca se sentirán cómodos frente al llamado de la Iglesia que urge sus responsabilidades. Sin embargo, todos quieren tener éxito en su unión y en la crianza y educación de sus hijos; abrigan el deseo de ser felices material, espiritual y afectivamente; siempre están en búsqueda de lo que son, de lo que quieren ser, y saben que necesitan del apoyo de la comunidad cristiana.

Primer momento. Despertar lo que está en germen.