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Publicado por Activado Jun 28, 2018 en Blog

¿Existió realmente Jesucristo?

En el contexto del mundo actual especialmente en el ámbito de los jóvenes, muy a menudo surge una pregunta bastante profunda y sentida: ¿Existió realmente Jesucristo?, es un invento de la religión o es una ideología?

A Jesús lo conocemos por su Palabra que está contenida en los escritos del Nuevo Testamento: los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las cartas Paulinas, las Cartas católicas y el Apocalipsis; para nosotros los cristianos estos escritos son la fuente de la cual bebemos y alimentamos nuestra fe en Cristo, centro y Señor de la historia y de nuestra vida, en quien ponemos nuestra esperanza y de quien recibimos la redención, a quien con su sacrificio en la cruz nos devolvió la vida eterna. Pero no faltará quien diga que lógicamente esos libros están escritos para reforzar una ideología que, a muchos les suena impuesta, que coarta la libertad del hombre porque se interpone en su desenfrenada carrera de caos y libertinaje.

Con este nuevo espacio en la página Web de la ESPAC y en el cual vamos a hablar de la persona fascinante de Jesús, no como un gran tratado de teología, sino como una sencilla aproximación a su vida y comencemos teniendo en cuenta un punto de vista no creyente para lo cual podemos echar mano de la historia y de escritores paganos, incluso de otras religiones no cristianas que muchos siglos antes del nacimiento de Jesucristo ya lo tenían anunciado en sus profecías; hagamos un recorrido por estos escritos:

Suetonio: “Hubo en todo el Oriente una antigua y constante creencia de que, con el apoyo de profecías indudablemente ciertas, los judíos habrían de alcanzar el sumo poder”.

China: Los anales del Celeste Imperio tenían esta profecía: “En el año 24 de Chao Wang, de la dinastía de Cheon, el día 8 de la cuarta luna, apareció una luz por el lado del sudoeste que iluminó el palacio del rey. El monarca, sorprendido por tal resplandor, interrogó a los sabios. Ellos le mostraron libros en los que se indicaba que este prodigio significaba la aparición del gran Santo de Occidente, cuya religión había de introducirse en el país de ellos”.

Imagen relacionadaEsquilo, en su obra Prometeo, seis siglos antes de su venida escribió: “No esperes que llegue un fin para esta maldición, hasta que venga Dios para tomar sobre su cabeza los dolores de tus propios pecados, a modo de expiación”.

Cuando vemos el relato de los reyes magos no podemos evitar el preguntarnos de dónde sacaron ellos la idea del nacimiento de un niño muy especial y como sabían del signo de la estrella? En algún escrito muy antiguo tuvieron que haberlo leído y debió ser algo que les inquietó de manera particular pues estuvieron al tanto de la llegada de esta gran acontecimiento. Pero aún podemos ver otros relatos de escritores no cristianos, veamos ahora al poeta Virgilio quien escribió: “mujer casta, que sonríe a su hijito, con el cual la edad de hierro desaparecerá”. Y para finalizar este capítulo de las profecías y el anuncio sobre la venida y la persona de Jesús demos un vistazo a otros escritos paganos que afirman su existencia en medio de nosotros.

Plinio el Joven año 112: “los cristianos se reúnen un día determinado antes de romper el alba y entonan un himno a Cristo como a un dios”

Tácito año 115 habla del gran incendio de Roma, atribuido a Nerón en el 64: “Para hacer cesar esta voz, presentó como reos y atormentó con penas refinadas a aquellos que, despreciados por sus abominaciones, eran conocidos por el vulgo con el nombre de cristianos. Este nombre les venía de Cristo, el cual, bajo el reino de Tiberio, fue condenado a muerte por el procurador Poncio Pilato. Esta condena suprimió, en sus principios, la perniciosa superstición, pero luego surgió de nuevo no sólo en Judea, donde el mal había tenido su origen, sino también en Roma, a donde confluye todo lo abominable y deshonroso y donde encuentra secuaces”

Escritores judíos: Flavio Josefo “Por aquel mismo tiempo apareció Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarle hombre; pues hizo cosas maravillosas, fue el maestro de los hombres que anhelan la verdad, atrayendo hacia sí a muchos judíos y a muchos gentiles. Él era el Cristo. Y, como Pilato le hiciera crucificar por acusaciones de las primeras figuras de nuestro pueblo, no por eso dejaron de amarle los que le habían amado antes: pues Él se les apareció resucitado al tercer día después que los divinos profetas habían predicho de él estas cosas y otros muchos prodigios sobre su persona. Hasta hoy dura la estirpe de los cristianos, que tomaron de Él su nombre” (Antiquitates XVIII, 3, 3)

Jesús, el niñito que nació en un humilde portal en la lejana comarca de Belén de Judá, Jesús el hijo de Dios anunciado desde antiguo por los profetas, como lo escribe Daniel en su profecía a los gentiles; ese Verbo encarnado, como lo describe Juan en el prólogo de su Evangelio; el Hijo del Altísimo que con su presencia en esta tierra parte en dos la historia de la humanidad y no es solo para los cristianos o para los judíos sino, para todos y de tal manera que incluso los paganos reconocen que fue alguien excepcional, incomparable e insuperable.

En conclusión tomemos las palabras de José Antonio Pagola; en su libro, Jesús, Aproximación histórica: “Para mí no es una pregunta más. Tampoco un simple deseo de satisfacer mi curiosidad histórica o intelectual. Quiero saber quién está en el origen de mi fe cristiana. No me interesa vivir de un Jesús inventado por mí ni por nadie. Deseo aproximarme con el mayor rigor posible a su persona: quién fue? Cómo entendió su vida? Qué defendió? Dónde está la fuerza de su persona y la originalidad de su mensaje? Por qué lo mataron? En qué terminó la aventura de su vida?”

DP Henry Castañeda Naranjo