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Publicado por Activado Sep 17, 2014 en Destacado, Noticias

HAGAN DISCIPULOS

HAGAN DISCIPULOS

EL COORDINADOR “ESPAC” Y LA

FORMACIÓN DE DISCÍPULOS MISIONEROS

La formación de discípulos misioneros fue el eje transversal de la reflexión que los Obispos del Continente hicieron en Aparecida y que expresaron así: “El reto fundamental que afrontamos es mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo. No tenemos otro tesoro que éste. No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Este es el mejor servicio -¡su servicio!- que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones”.

El discípulo de Cristo es un formando, una persona que sigue al Maestro para dejarse formar por él, para aprender de él, parecerse a él y dejarse transformar por él en otro Cristo. Pero además, el discípulo es también un formador. Ha sido llamado a continuar la misión de Jesús de formar discípulos misioneros al servicio de la Iglesia y del mundo. De lo anterior podemos deducir que el tema de la formación de discípulos de Cristo es de suma importancia y que la necesidad de hacerlo exige un proceso con la metodología que empleó Jesucristo. El Documento de Aparecida dedica todo el capítulo 6º al Itinerario formativo de los discípulos misioneros y en él se basa la ESPAC para su propósito. Vemos que el proceso de formación comienza con la iniciación cristiana y la catequesis en sus diversas etapas y modalidades.

En la Iglesia todos estamos llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo; es necesario, por consiguiente, formarnos para formar a todo el Pueblo de Dios con la responsabilidad y audacia que exige la tarea evangelizadora. Obispos, presbíteros y diáconos, personas de vida consagrada, padres de familia, agentes pastorales y educadores cristianos, todos hemos sido ya iniciados, de alguna manera, al discipulado. Por lo mismo, todos debemos ser continuadores y colaboradores en la misión de anunciar el Evangelio, de enseñarlo y de hacer discípulos de Cristo.

El itinerario que propone Aparecida nos invita a reflexionar sobre esta necesidad tan importante en nuestra Iglesia particular, habida cuenta de los desafíos actuales frente a las acciones que los responsables de la pastoral deben emprender para la formación personal y comunitaria de los discípulos con una identidad bien definida.

Numerales del Documento de Aparecida en que su fundamenta lo anterior: 174, 226c, 231, 238, 287, 296, 299, 302, 306, 319, 338, 376, 400, 406, 413, 437c,g,i,f, 441a,f, 446d, 450, 456, 469, 475, 483, 486, 492, 497, 517h, 518d,k,o, 538. Mensaje Final.

Metodología para la formación de discípulos  misioneros.

Con la metodología propia de la ESPAC, sigamos los siguientes pasos: