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II Congreso Nacional ESPAC

El segundo congreso nacional se realizó en Montería 23 a 26 de junio de 1995. El lema para este congreso fue: “Catequistas para el Tercer Milenio". Monseñor Darío Molina, presentó la ponencia "Caminos para la inculturación de la catequesis en el Tercer Milenio", otros ponentes fueron el Dr. Crisanto Velandia: "La catequesis del Tercer Milenio frente a la ciencia y a la tecnología" y el padre Iván Darío Giraldo, director del Departamento de Catequesis del SPEC: "Espiritualidad del catequista como apertura”. Asistieron 1.100 participantes de 22 diócesis.

Este congreso constituyó un evento que marcó profundamente la vida pastoral de las diócesis de la costa atlántica. En Montería, la Escuela estaba ya tan consolidada que el número de alumnos excedía de 700.

Celebrar allí el Segundo congreso constituía un acontecimiento nacional de mayor envergadura. Su Obispo, Monseñor Darío Molina dio tanta importancia a la organización y realización de este evento que la ESPAC encontró en Montería su lanzamiento para las diócesis de las Provincias Eclesiásticas de Cartagena y Barranquilla. Mil doscientos participantes provenientes de diferentes diócesis de Colombia se tomaron la Ciudad con su alegría, sus expresiones culturales, su seriedad y profundidad en las deliberaciones del Congreso. Fue este un acontecimiento que marcó notablemente la vida pastoral de la ESPAC en Montería en todas las diócesis de la Costa Atlántica.

En torno de la magnífica ponencia pronunciada por Monseñor Darío Molina sobre "Cultura, modernidad, postmodernidad y desafíos", los trabajos de los grupos reunieron tal cantidad de iniciativas, que la sesión plenaria sobre el tema de la ponencia se convirtió en el foro que originó el llamado Quinto Semestre ESPAC. Los resultados de esta iniciativa se pueden hoy constatar en la multitud de proyectos pastorales que desde la aparición de este Quinto Semestre vienen impulsando programas pastorales de gran envergadura en diferentes diócesis. La segunda ponencia pronunciada por el Doctor Crisanto Velandia sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo complementó muy bien lo expuesto por Monseñor Darío Molina y enriqueció el Quinto Semestre.

Dentro del festivo ambiente monteriano que puso la tónica de lo que fue el Congreso, se destacó la generosidad de sus catequistas quienes brindaron la más amable acogida a los 700 venidos de bogotá y de diferentes regiones de Colombia.

La celebración litúrgica de apertura realizada en la Catedral, presidida por Monseñor Darío Molina y concelebrada por los Señores obispos de Sincelejo y Alto Sinú y San Jorge; por Monseñor Carlos Sánchez y 55 sacerdotes participantes en el Congreso, las demás celebraciones litúrgicas y los actos sociales y culturales lo mismo que la clausura del Congreso en las playas de Coveñas hicieron de este evento algo inolvidable para los catequistas. Sus efectos determinaron la historia posterior de la ESPAC.

El eco de este Segundo Congreso, gracias al impulso del Excelentísimo Monseñor Darío Molina Jaramillo, llegó a todos los obispos de Colombia reunidos en Conferencia Episcopal, en julio de 1995. A partir de entonces nuevas diócesis, parroquias, seminarios y noviciados fueron vinculándose al Programa ESPAC: Barranquilla, Caldas (Antioquia). Sibundoy, Mocoa, Dorada-Guaduas, San Vicente del Caguán, Magangué Mompox, Rionegro, Santa Rosa de Osos, Riohacha, Cartagena, San Andrés de Cuerquia (Antioquia), Sabanalarga, Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Espinal, Misioneras de María Mediadora de Envigado, Hermanas de la Presentación en Mayoyoque (Putumayo), Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel en Saldaña (Tolima), Parroquia de las Mercedes de Concordia (Antioquia), Parroquia de Vado Real (Santander), los seminarios diocesanos de Pereira, Facatativá y Barranquilla, seminario de los P. Escalabrinianos de Bogotá y 11 noviciados femeninos.

Al cumplir diez años de funcionamiento la ESPAC contaba, en 1997, con 7.470 catequistas graduados. Eran ellos el producto de 16 promociones en diferentes diócesis de Colombia. Estos catequistas han venido a constituirse en un verdadero ejército de apóstoles laicos comprometidos con la Nueva Evangelización.

Al promediar el año 1997, después que en Bogotá recibieron su grado 120 catequistas el 14 de junio, otros 5.849, de diferentes diócesis, proseguían su formación. Todo esto dentro de las perspectivas de la celebración del Tercer Congreso Nacional que habría de celebrarse en Manizales dos años después.