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Razones de Esperanza

 

Pero fue justamente, gracias a la renovación pastoral del Concilio Vaticano II, a su nueva visión de Iglesia, a los nuevos horizontes abiertos por las Constituciones Lumen Gentium, Dei Verbum, Sacrosanctum Concilium, Gaudium et Spes, y luego Evangelii Nuntiandi, Redemptoris Missio, como la catequesis y la enseñanza religiosa (ERE) fueron encontrando su espacio propio en la familia, en la parroquia, en la escuela oficial lo mismo que en la Iglesia católica y en un amplio sector de la sociedad.

En estas circunstancias las diócesis, las parroquias y las comunidades religiosas, cuyo carisma es la educación y la catequesis, ante la carencia de agentes especializados o, al menos, medianamente capacitados para la educación de la fe, organizaron escuelas y programas para la formación de catequistas. Todos esos esfuerzos se acogieron a los más recientes adelantos en la psicología, la pedagogía y demás ciencias auxiliares de la catequesis. Por ello, estas experiencias fueron y continúan siendo valiosas y sus efectos ampliamente conocidos.

Sin embargo, estas experiencias no siempre resultaron funcionales: la formación de catequistas para las parroquias dentro de la metodología de la escuela presencial exigía grandes costos y penosos desplazamientos. Dios sabe cuántos fueron los costos y cuán abnegados los esfuerzos de obispos y de párrocos por promover apóstoles laicos para la catequesis en escuelas presenciales que surgieron después de los años 70. Sin duda que muchos apóstoles de la catequesis y muchas vocaciones religiosas surgieron de estas experiencias. Pero bien pronto se pudo constatar que la formación de catequistas para las parroquias, realizada sin la inmediata presencia o participación de los párrocos, era esfuerzo perdido en la mayoría de los casos. Faltaba la sintonía entre los criterios pastorales de los catequistas formados dentro de una pastoral postconciliar y los de muchos párrocos anclados en sistemas superados. Así el catequista no encontró nunca su espacio propio en la parroquia.