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Publicado por Activado Feb 3, 2015 en Blog, Noticias

LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

FEBRERO 2 DE 2015

SALUDO A QUIENES INICIAN EL CAMINO DE FORMACIÓN EN LA ESPAC

IMPORTANCIA DE LA FORMACION

Transcurridos felizmente cuarenta días después de la Navidad, hoy dos de febrero, día en que la liturgia celebra de la Presentación de Jesús en el Templo, la luz de la estrella de Belén se proyecta con toda su intensidad sobre la ESPAC, es decir, sobre sus directivas, sobre los catequistas ya formados, los que están a mitad de camino y los que inician su procesos de formación. Con la luz de la “Candelaria” en las manos, como el anciano Simeón en el Templo y nosotros en el día de nuestro bautismo, caminemos juntos hacia el ENCUENTRO con quien fue puesto por Dios para ser “luz para alumbrar a todas las naciones y gloria de su pueblo”.

Cada bautizado es responsable de su vocación y de la misión que Dios le ha confiado de anunciar el Evangelio, de enseñarlo y de hacer discípulos de Cristo. Cuánto más el aspirante a ser catequista sea consciente de la trascendencia de esta responsabilidad, tanto más se dará cuenta de la necesidad de una sólida formación. Se trata de comunicar el mensaje del Evangelio con competencia y eficacia.

Asumir las exigencias de la Nueva Evangelización es responder a los retos que la nueva cultura plantea hoy a la Iglesia. Se trata de que el catequista realice la misión que el Señor confió a su Iglesia cuando, en el momento de su Ascensión, dijo a sus discípulos: “Vayan y anuncien el Evangelio”; “hagan discípulos míos en todas las naciones enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado”.

La catequesis es una labor educativa y el catequista un educador que, para lograr sus propósitos, necesita recorrer primero un camino de iniciación a la vida de fe, de manera gradual y progresiva, a la manera como nace, crece y se desarrolla todo ser vivo hasta producir frutos. A esta labor concurren una serie de factores o agentes encargados de llevar a cabo el proceso de formación de lo que debe ser un discípulo de Cristo responsable de cumplir su compromiso de vivir y difundir el mensaje de Jesús. La catequesis es una labor de escuela en la que el maestro es Jesús, quien después de decir: “yo soy el camino, la verdad y la vida”, educa pedagógicamente a los que ha elegido y han decidido seguirlo para aprender de Él lo que el Padre le encomendó hacer: “luz para iluminar a las naciones”. La vida en la escuela de Jesús es un permanente encuentro de los discípulos, con su entorno socio-cultural, con los demás, con Dios y con la Iglesia puesta por Él para acompañarlo en el camino de la fe. En la escuela de Jesús los discípulos viven una vida dinamizada por el Espíritu del Maestro y reflejada en los valores del Reino de Dios.

El libro de los Hechos de los apóstoles nos describe cómo los Apóstoles tuvieron que recorrer un camino de transformación personal. De pescadores en el lago, después de dejar las redes, siguieron decididamente a Jesús (Jn 1, 35-49. De personas dudosas pasaron a ser anunciadores valientes; de temerosos, pasaron a ser testigos valientes; de personas anónimas pasaron a ser pregoneros públicos del Resucitado; de pescadores o personas rudas llegaron a ser semejantes a Jesús. El que más notó ese cambio fue Jesús mismo. A nosotros, como a ellos, Jesús nos dice: “Vengan y síganme” (Mt. 19, 21), “vayan y anuncien”, “vayan y enseñen”, “vayan y hagan discípulos míos” (Cf. Mc 16, 14-15; Mt. 28, 19), “Yo estaré con ustedes siempre” (Mt. 28, 20b). Al decirnos “Vengan” nos está ofreciendo su presencia y amistad y nos está pidiendo  unirnos a El.

El punto de partida de la formación de un catequista es mirar a Jesús. Miremos a Jesús junto al lago de Galilea llamando a unos pescadores para que se hagan discípulos e instruyéndolos para que sean sus apóstoles. Él “no enseña como los maestros de la ley ni como los escribas, sino con autoridad, es decir, con la metodología de: “vengan y vean” (Jn.1,39). La metodología de Jesús consiste en un proceso que los discípulos realizan en varias etapas:

  1.    Se inicia con el entusiasmo que suscita el anuncio de que Jesús es el Hijo de Dios, que los ama, que viene a instaurar el Reino y quiere salvarlos;
  2.    Del entusiasmo inicial surge en ellos la admiración por la persona del Maestro;
  3.    la admiración por el Maestro los conduce a un encuentro personal con Él;
  4.    del encuentro surge la conversión, el enamoramiento del Maestro y su adhesión incondicional a Él que les dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14,6);
  5.    la adhesión incondicional al Maestro los lleva a ser testigos de cuanto Jesús dice y hace;
  6.    hechos testigos, los envía en misión.

Con su metodología, Jesús desarrollaba las potencialidades de los llamados a formar discípulos misioneros. La ESPAC es la escuela donde hoy se forman discípulos de Jesucristo. Su metodología abarca el SER humano y cristiano de un catequista; el SABER teológico catequístico de un maestro de la fe; el SABER HACER pedagógico de un pedagogo al estilo de Jesús y el QUERER HACER misionero para enriquecer las culturas con los valores del Evangelio.