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Contenidos de La Formación

 

1. La formación bíblico-teológica del catequista.

El contenido doctrinal de la formación de un catequista ESPAC es el mismo que él transmitirá, luego, en la catequesis y que se encuentra en las cuatro partes del Catecismo de la Iglesia Católica. Por ello, la Sagrada Escritura es considerada como el alma del proceso y el Catecismo de la Iglesia Católica, como referencia doctrinal fundamental de toda la formación. Además de discípulo de Jesucristo, de educador y de testigo de la fe, el catequista debe ser maestro que enseña la fe de la Iglesia. Por consiguiente, debe poseer una formación bíblico-teológica que le proporcione un conocimiento del mensaje cristiano articulado en torno al misterio central de la fe que es Jesucristo. El contenido de esta formación comprende los elementos propios de todo proceso orgánico de catequesis, a saber:

  • Las tres grandes etapas de la Historia de la salvación: Antiguo Testamento, vida de Jesucristo y la historia de la Iglesia.
  • Los grandes núcleos del mensaje cristiano: el Credo o Símbolo de la fe, la Liturgia, la Moral y la Oración.

Esta formación quiere ser

  • Una formación de carácter sintético en la que los diferentes elementos de la fe cristiana puedan ser apreciados en una visión orgánica dentro del conjunto de la jerarquía de las verdades y del desarrollo general del proceso ESPAC.
  • Una formación dinámica y actualizada que capacite al catequista para dar razón de la esperanza frente al mundo en que vive, no obstante sus graves y complejos problemas.
  • Una formación de carácter catequético, capaz de iluminar pedagógicamente la vida de las personas con las riquesas y la sabiduría del mensaje cristiano.
  • Una formación que capacite al catequista, no sólo para transmitir con exactitud el mensaje evangélico, sino para que sus catequizandos logren discernir los valores humanos y espirituales de su cultura, de acuerdo con la fe.

 

2. La formación en las ciencias humanas auxiliares de la catequesis.

Junto con el conocimiento y el buen empleo de los principios teológico-bíblicos, el catequista debe también conocer y saber emplear las llamadas ciencias auxiliares de la catequesis que le permiten conocer al hombre, la realidad dentro de la que vive y actúa, y la manera de comunicar los contenidos de la fe.

Porque estas disciplinas son auxiliares de la catequesis, deben estar siempre subordinadas a los principios teológico-bíblicos y puestas al servicio de la acción evangelizadora que no es sólo acción humana sino principalmente obra del Espíritu Santo.

Para ello, la ESPAC brinda a los catequistas algunos elementos fundamentales de las ciencias de la educación y de la comunicación, los dinamismos psicológicos propios de toda persona, la psicología evolutiva y las etapas del ciclo vital humano, elementos de psicología religiosa, de antropología, de pedagogía, de metodología, de dinámicas y técnicas de grupo con el fin de que el catequista esté capacitado para situarse y actuar dentro del contexto socio-cultural que afecta la vida de sus catequizandos.

En el estudio de la realidad, los catequistas hacen un análisis teorico-práctico de las condiciones socio-políticas, socio-económicas y socio-religiosas de su entorno, por canto estos elementos de la vida colectiva influyen poderosamente en el proceso de la educación en la fe.

 

3. La formación pedagógica de los catequistas.

Es propósito de la ESPAC capacitar a sus catequistas para ser educadores del Pueblo de Dios en la fe de la Iglesia, lo cual implica:

  • Que el catequista adquiera la capacidad de acoger a las personas y el arte de conducir a un grupo humano hacia la madurez en la fe.
  • Que el catequista desarrolle su estilo propio de dar catequesis, acomodando a su propia personalidad los principios generales de la pedagogía catequética, a partir de los criterios de la pedagogía de Dios en la Historia de la Salvación y de la pedagogía de Cristo-Maestro en el Evangelio.
  • Que con la metodología de ver, juzgar, actuar, celebrar y evaluar, el catequista se capacite para programar su acción educativa de la fe, ponderando las circunstancias, elaborando planes realistas y, después de realizados, evaluarlos críticamente.
  • Que el catequsita sepa utilizar con propiedad las técnicas y dinámicas de animación grupal.
  • Que los catequistas se conviertan en los protagonistas de su propio aprendizaje, mediante la investigación y la creatividad que iluminadas con la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia los conduzca, de la práctica catequística a la práctica de la fe.