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Publicado por Activado Abr 7, 2014 en Noticias

Semana Santa 2014

 

“Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado”. 1 Corintios 5,7.semanasanta1

La celebración del Misterio Pascual es un compromiso de fe que cada año asumimos con la alegría de poder ofrecer a todos los creyentes razones para vivir la fe.

Por eso conviene recordar cada año las normas y las disposiciones que puedan hacer de la celebración una digna y evangelizadora experiencia para todos los que participen en nuestros distintos actos de fe y en nuestras asambleas litúrgicas de estos días.

Recordemos que ante todo, el Misterio Pascual es el centro mismo de nuestra vida cristiana y que su celebración constituye el acto central de la Liturgia.

El Beato Juan Pablo II sintetizó admirablemente el sentido del triduo pascual en su última catequesis al respecto el miércoles santo de 2004:

El Jueves santo, por la mañana, en todas las comunidades diocesanas el obispo celebra, juntamente con sus presbíteros, la misa Crismal, en la que se bendicen los óleos:  el óleo de los catecúmenos, el de los enfermos y el santo crisma. Por la tarde se hace memoria de la última Cena con la institución de la Eucaristía y del sacerdocio. El lavatorio de los pies recuerda que, con este gesto realizado por Jesús en el Cenáculo, él anticipó el sacrificio supremo del Calvario, y nos dejó como nueva ley -“mandatum novum”- su amor. De acuerdo con una piadosa tradición, después de los ritos de la misa in cena Domini, los fieles permanecen en adoración ante la Eucaristía hasta bien entrada la noche. Es una vigilia de oración singular, que se vincula a la agonía de Cristo en Getsemaní.

En el Viernes santo, la Iglesia hace memoria de la pasión y muerte del Señor. La asamblea cristiana es invitada a meditar sobre el mal y el pecado que oprimen a la humanidad y sobre la salvación llevada a cabo por el sacrificio redentor de Cristo.

La palabra de Dios y algunos ritos litúrgicos sugestivos, como la adoración de la cruz, ayudan a recorrer las diversas etapas de la Pasión. Además, la tradición cristiana ha dado vida, en este día, a varias manifestaciones de piedad popular. Entre ellas destacan las procesiones penitenciales del Viernes santo y el ejercicio piadoso del vía crucis, que ayudan a interiorizar mejor el misterio de la cruz.

Un gran silencio caracteriza el Sábado santo. En efecto, no están previstas liturgias particulares en este día de espera y de oración. En las iglesias reina un silencio total, mientras los fieles, imitando a María, se preparan para el gran acontecimiento de la Resurrección.

 

4. Al anochecer del Sábado santo comienza la solemne Vigilia pascual,