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Publicado por Activado Ago 5, 2014 en Destacado, Noticias

¿Y después del Congreso qué?

¿Y después del Congreso qué?

Fue esta la gran pregunta que se hicieron los participantes en el X-Congreso Nacional ESPAC el 29 de junio, al término de los tres días de tan importante evento. Quizás, sin percibir muy claro el futuro de su compromiso, pero con el entusiasmo del momento, todas las opiniones fueron concordes al afirmar que este congreso, como los nueve anteriores, ha sido excelente. Valorados así los hechos todos atribuyeron el éxito a un esfuerzo conjunto de todas las fuerzas vivas de la ESPAC tanto a nivel central, como de cada una de las 35 delegaciones asistentes. Desde que se inició su preparación hace 6 meses todos sabíamos que se trataba de actuar con la calidad propia de nuestra Escuela. Los resultados, por consiguiente, no podían ser otros ya que la ESPAC se ha distinguido siempre por la alta calidad de sus productos.

Es probable que, quienes no pudieron participar, al escuchar los ecos del Congreso se estén lamentado todavía por no haber podido compartir tanto gozo. No dudo, sin embargo que, como miembros de la familia ESPAC, comprometidos en la misma causa, asumirán con idéntico interés los compromisos de este Congreso frente al gran reto que nos planteó el lema y el tema: “La Familia, corazón de la Nueva Evangelización”.

Con mi saludo agradecido a los que no asistieron, les digo solamente que el lugar, Parque Central Simón Bolívar, llamado con razón el pulmón de Bogotá, fue el magnifico escenario que nos acogió en medio de sus árboles, prados y flores; que el coliseo y su decoración fue el recinto elegido en el corazón de Bogotá, favorable a los hospedados en el norte, en el sur, en el oriente o en el occidente de la Ciudad; que la Liturgia, las danzas, las ponencias y todo lo programado, mostró la vitalidad de la ESPAC que, al decir de todos, sigue siendo una fuerza considerable de la Nueva Evangelización en Colombia. La gran pantalla leg, que con óptima calidad, ofreció a los más de 800 participantes la imagen viva de cuanto se iba desarrollando, en lo cultural, intelectual y espiritual, hizo también que los catequistas ocuparan sitio de honor en las graderías del estadio Maracaná durante los 100 minutos del partido Colombia-Uruguay en el Mundial 2014.

Aunque asistentes que lo experimentaron y los ausentes que ya lo oyeron de ellos, yo quiero compartir con todos mi experiencia; como en los nueve congresos anteriores, pero más en éste, los 800 participantes, se contagiaron, desde el primer momento, no sólo de la belleza del folclor y del colorido de las diferentes regiones del país, sino del calor y de la alegría costeña, del dinamismo paisa, del sabor llanero, del dulce aroma del Eje Cafetero, de la cultura del Pacífico, de la hidalguía caucana, de la bravura santandereana, de la espiritualidad boyacense, del acento cachaco del altiplano y de la acogida de los bogotanos. Con todos estos valores, la ESPAC se muestra cada día más, como una familia compacta frente a los retos de la Nueva Evangelización.

En torno del lema y del trofeo tan admirado y tan disputado por todos, las cuatro ponencias: “Iniciación cristiana y familia”; “La familia corazón de la nueva evangelización”; “La familia imagen de la Trinidad” y, “La familia Iglesia doméstica” captaron la atención de todos y trazaron el camino para responder con acciones concretas a la pregunta de todos: ¿Y después del Congreso qué?

Sea lo primero agradecer a los Delegados Diocesanos su trabajo tan valioso en la motivación de los participantes, en la organización de sus grupos, en su presentación y en su participación activa durante el Congreso. Agradecimientos muy expresivos, también, a mis inmediatas colaboradoras y a las Directivas de la ESPAC que estuvieron a la altura de su responsabilidad. Agradecimientos al Padre Manuel Jiménez, a Monseñor Octavio Ruiz, a Monseñor Daniel Caro y a los esposos Astolfo y Clemencia Moreno quienes, con sus ponencias, llenaron de conocimientos y de ardor apostólico el corazón misionero de los catequistas. Estoy seguro de que con este bagaje y con la ayuda de la Madre de la Nueva Evangelización que nunca nos desampara, la acción de los catequistas redundará en la recuperación y consolidación de los valores de la familia, célula fundamental de la sociedad y de la Iglesia. Al Señor Cardenal Rubén Salazar quien tan elocuentemente nos mostró el camino para la catequesis familiar, mil gracias. A los párrocos, particularmente al de San Maximiliano Kolbe, Padre Daniel Saldarriaga quienes motivaron a sus feligreses para acoger a los congresistas de fuera y a las familias que tan generosamente les brindaron hospedaje, mil gracias. Saben ellos que el Señor les recompensa con creces tan caritativa acción y que los nexos de fraternidad que de allí nacieron son ahora una riqueza para los unos y los otros.

La publicación ESPAC conclusiva del Congreso, titulada: ¿Cómo formar a nuestros fieles en los valores de la vida familiar? entregada cada uno de los participantes y destinada también para los que no asistieron, es la herramienta con la que los catequistas deberán responder pastoralmente a la pregunta: ¿Y después de tan rica experiencia, qué?